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El ocaso, el poste y la plaza

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Mirando el ocaso lleno de nubes cargadas,
pensando en todo y en nada a la vez. Pensando en los que ya no están,  en los que se fueron antes, en los que comparten mi dolor,  en los que viven el dolor junto a mi. 
¡Me encantaría fluir libremente! Moverme como las nubes,  con su densidad e impulso.
¡Bailar como las copas de los árboles! ...O cómo esa palmera, que danza sin parar y no hay clima que la detenga.
¡Quisiera ser cómo los niños! Que no temen al dolor y a las caídas. Que ríen sin parar... Que van de un juego a otro.
Pero hoy me toca mirar todo eso apoyada en este poste, con mi vida en estado de pausa, con alegria pero con nostalgia.  Esperando a sanar para volver a correr. 





Camino adentro

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Caminando por un sendero arbolado, una tarde de mayo, una tormenta me tomó por sorpresa.
El cielo de espesó y suaves gotas comenzaron a caer.
Seguí caminando entre hojas que volaban de aquí para allá y se iban levantando en el aire levemente con el impulso del fuerte viento que soplaba.

Me abracé a mí misma con todas mis fuerzas, bajé la cabeza y seguí mi camino.
Más adentrada en el sendero, en la mitad del camino, veo una silueta, me acerqué con cautela, y vi que era yo, años atrás.

Quedamos paradas frente a frente, nos miramos y nos abrazamos. Como si ella me hubiera estado esperando todo éste tiempo.
Comezamos a caminar juntas.

Fue allí que mi destino no era ni nada más ni nada menos que caminar.
Caminar tormenta adentro.
Encontrarme, disipar el caos y volver por el mismo camino.

Sin lluvia, no hay sol.
Sin caos, no hay calma.
Sin todo, no hay nada.








Fotografía: @sanbridges

Martell I

Paciencia infinita.De la nada al todo. De media naranja, a una entera. Camino largo, acelerado de a ratos. Llevando siempre un orden antinatural. Así somos. Dos locos de atar. Paciencia cuando me necesitaste .  Paciencia infinita cuando te necesito.,

Hay días

Hay días inoportunos , desafortunados, atropellados, casi trágicos, donde lamentablemente terminamos viendo lo más noble, lo más gentil, lo más solidario, lo más puro de nosotros. Al final de esos días... los abrazos son más largos, más profundos. Más largos. Más intensos.  Siento el amor y siento el alivio.  Me dejo llevar y siento tu paz.  Porque... cuando el fuego y el miedo avanzan, el corazón cede. 

A orillas del Río Arinos

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Majestuosidad que casi tocas las nubes. Erguido. Con su tronco bien arraigado al suelo. Firme. Marcando su sublime presencia. Árbol que embellece amaneceres, que acuna a la luna mientras duerme, y la mira desde lo alto mientras se luce en el cielo. Hogar de pájaros cantores. Equilibrio a orillas del Río Arinos. Prestando su sombra como un oasis en el camino. 



Fotografía: Pablo Albarenga.

Tu sonrisa, mi casa

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Tu sonrisa es esa luz que se prende en el apagón para salvarnos de perdernos. Tu sonrisa es ese gol en el minuto ochenta y nueve del partido más jodido. Tu sonrisa arma a la mía cuando se me pierde de vista.   Tu sonrisa es vida, es mi casa. 



El búnker

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Cruzo una puerta.
Aún se respira olor a pintura fresca... pero al menos hoy, tiene mas calor humano que ayer.
Prendo la estufa. Prendo un incienso. Prendo la radio y abro la ventana, respiro el aire que entra.
Miro las carteleras a mis espaldas, pienso, analizo, calculo, quedo en blanco, vuelvo a estar normal.
Estoy entre cuatro paredes, eso diria cualquier mente racional.
Aunque arriba, sobre nuestras cabezas, pareciera haber un techo, es como si no existiera nada alrededor, ni las paredes ni el techo.
La luna y yo.
"La capacidad de asombro no tiene limites", he escuchado a muchos decir...
pues la capacidad de crear, tampoco.
La mente vuela desplegando bien grande sus alas, se inspira en el vuelo y vuelve.
Búnker, anhelada guarida de la imaginación.
Corazón de la creación.