Por miedo

Por miedo nos quedamos quietos, nos quedamos paralizados, como niños en penitencia.
Por miedo no nos arriesgamos y siempre nos quedamos con esa famosa duda:
"...¿Que hubiera pasado si...?"
Por miedo nos quedamos en nuestra zona de confort;
sentados, cómodos, estructurados, viendo como la vida y las oportunidades pasan.
Nos quedamos en espera, como en una llamada telefónica, con esa música que ponen de fondo, 
mientras esperamos que sea nuestro turno.
Suspendemos nuestras ganas, reprimimos nuestros deseos...
y todo por que? Por tener miedo.


-Vale.

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