Sin miedo, sin pena, sin culpa.

Hoy me toca escribirte, si,  me toca escribirte a ti,  justo a ti.
Causante de mi caos,  causante de mis tempranas tormentas.
Demoré diez años en escribirte,  solo Dios sabrá por que.
Pero quiero hacerte saber que...
A pesar de mi fragilidad,  la cual aprovechaste, a pesar de mi vulnerabilidad,  mis miedos,  mis terrores... Hoy,  estoy de pie.
Y con un dejo de ironía,  quiero agradecerte.
Has hecho de mi una mujer fuerte, desafiante, valerosa, que no decae.
Han llegado innumerables tormentas, pero siempre encuentro el camino de regreso,  porque de eso se trata la vida,  de no doblegarse, de perderse  y encontrarse, no de solo caer, sino de volver a levantarse.

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