¿Qué será de vos?

¿Cómo habrás estado todo este tiempo? 
Mis ganas de hablarte no se han calmado, creía que si… pero no. 
Con solo escuchar tu nombre, se me viene todo a la mente. 
Esa necesidad, esa adrenalina… 
Ganas de hablarte, aunque lo niegues todo. 
Aunque reproduzca en mi mente esas palabras de doble filo. 
Ganas de escribirte conociendo todas las respuestas 
Ganas de saber de vos.
Ganas de saber cómo estas. 
Capaz, en una de esas, vos querías saber de mí y no te animabas a decirme. 
Capaz. 
Capaz que no. 
Capaz que no es así, que son solo paranoias mías. 
Probablemente. Deben serlo. 
Pero por las dudas (y por miedo), me reprimo todas mis palabras, por las dudas, anda a saber… 
Capaz salía todo bien… 
Capaz lográbamos esa fluidez… 
Capaz no… 
Así que, por las dudas… me quedo con la duda. 


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